Abuelos

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A B U E L @ S

Me encanta sentirme un puente. Un puente importante como aquellos que cruzan ríos, un puente entre mis hijos y mis papas. Siempre pensé que ellos estaban destinados a ser familia, a estar juntos y yo sería su puente.

Cuando Juana mi hija de 5 años me mostro que había aprendido a atarse los cordones lo primero que le pregunte fue quien le había enseñado, por supuesto en esos días mi paciencia no llegaba tan lejos, asique yo no había sido. Su respuesta fue muy segura: “me enseño la Beli”. La Beli es mi mama, su abuela. Automáticamente me sentí celosa por no haber sido yo la autora de semejante hazaña, pero al segundo me corrió una sensación de emoción en el pecho, Juana recordaría siempre que su abuela le enseño algo que usaría el resto de vida.

Que importantes son los abuelos en la vida de nuestros hijos, que amor tan puro y sincero logran transmitirse entre ellos. No hay obligaciones ni mandatos, solo hay comprensión y paciencia, por supuesto mucha más paciencia que la que solían tener nuestros padres con nosotros mismos.

Esas pequeñas manitos entrelazadas con dedos arrugados y llenos de experiencia, besos barbudos que “pinchan”, horas de juegos improvisados con lo que hay a mano con tal de evitar un llanto y un curso intensivo sobre dibujos animados son algunas de las cosas que fomentan uno de los vínculos más importantes en la vida de una persona. Aún recuerdo la voz de mi abuela contándome uno y otra vez las historias sobre su familia cordobesa, sus manos fuertes cociendo mis bebes de trapo con su máquina una y otra vez. Las extraño, claro que las extraño, pero me emociona pensar que ellas me querían tanto como hoy mis papas quieren a mis hijos.

Los abuelos no respetan fronteras, tuvieron que aprender a usar internet.
Los abuelos no saben de genética, no importa cómo llegaron sus nietos al mundo siempre son parte de su corazón.
Los abuelos preparan budines, comparan figuritas, juegan a la pelota, a las muñecas y se disfrazan de papa Noel.
Los abuelos rejuvenecen con sus nietos, disfrutan, tienen miedos, se sientan en pequeñas sillas de jardín de infantes con una envidiable contorción humana.
Los abuelos aman, aman al puente, pero mucho más aman al río.

Maria Eugenia Estanga
Maternity Panic

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