Crianza afectiva

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Crianza afectiva

Desde que nacen nuestros hijos e hijas se constituyen como personas a través de nuestra mirada, nuestras caricias, nuestro amor. Nos necesitan …
Necesitan que respondamos adecuadamente a sus necesidades, las físicas y las afectivas, que le cambiemos el pañal, los alimentemos, les hablemos, los miremos y que los hagamos sentir amados y deseados.

La crianza afectiva se trata de eso, de ser concientes de la importancia de nuestras acciones como adultos referentes. Constituirnos como tales, implica estar físicamente presentes y emocionalmente disponibles para ellos y ellas.
Durante el primer año de vida, necesitan que los adultos sean pocos, para poder establecer vínculos significativos, convirtiéndose en referentes, aquellas personas que les brindan confianza y tranquilidad, a quienes pueden anticipar ya que saben qué hacen pero sobre todo, qué es lo que hacen con ellos.

Reflexionemos en qué implica estar físicamente presentes, en estos tiempos donde la inmediatez y lo cibernético predomina, el tiempo real compartido es muy poco…
Pero ese tiempo, ¿es compartido? Para “estar” hay que estar física y mentalmente en un lugar, muchas veces las tecnologías nos atrapan y continuamos vinculándonos a través de las redes, haciendo que “no estemos” totalmente.

Los invito a parar un segundo, a dejar el celular a un lado al llegar a casa, a conectarnos con nuestros hijos e hijas, a través de la escucha atenta, habilitando el intercambio afectivo. Mirándonos a los ojos al momento de hablar, poniendo en palabras sus acciones, posibilitando un nuevo significado a las mismas, estando ahí para ellos, y haciéndoles sentir importantes.

El responder adecuadamente a sus necesidades, no implica responder afirmativamente a cada uno de sus pedidos, sino el guiarlos y acompañarlos en cada uno de sus momentos durante el desarrollo. Estableciendo los limites que los ayudaran a adaptarse a la sociedad y a constituirse como personas. Teniendo herramientas para enfrentarse a las diferentes situaciones conflictivas, la vida se encargará de mostrarle que muchas veces las cosas no son cuando y como quieren, pero si están contenidos, podrán resolverlas de forma saludable.
Nuestro papel es estar guiando, estar emocionalmente disponibles, habilitando los diferentes sentires, comprendiendo y acompañando la expresión y búsqueda de respuestas.

Estar para ellos y con ellos, respondiendo, escuchando y acompañando su crecimiento integral.

En Cunarius consideramos necesario reflexionar día a día sobre la crianza afectiva. Asumiendo nuestros diferentes roles acompañamos el crecimiento integral de los niños y niñas, habilitando el espacio a la reflexión. Felices de compartir con ustedes esta instancia.

Lic. Natalia Molina
Cunarius – Selección de Niñeras. Capacitación y Actualización.

Ph: Lumenux Fotografía

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