¿Leemos juntos?

Lectura en familia

Se acerca el día nacional del libro. Aprovechamos esta oportunidad para invitarlos a leer más, a leerles a nuestros hijos e hijas, a nuestros seres queridos.

Vivimos en una sociedad express donde todo lo inmediato predomina. Necesitamos parar.

Necesitamos generar espacios para el intercambio con los más pequeños y disfrutar juntos.

Soy una fan de la lectura antes de dormir. Tanto en la clínica, como en los diferentes ámbitos donde comparto con padres y madres, transmito lo importante que es la lectura en el momento de conciliar el sueño.

Tiene beneficios desde lo afectivo. En ese momento el mundo se paraliza. Se crea un micro mundo donde se encuentran papá, mamá, o el ser amado y su voz, que invita a imaginar y a crear personajes. Con esas maravillosas historias en su mente, nuestros pequeños se duermen y las recrean en sus sueños. Durante el día esas imágenes aparecen reinventadas, reconstruidas. De alguna manera habilitamos a que la creatividad de origen a un sin fin de historias nuevas, a través del juego y del intercambio con otros.

Y si el sólo hecho de encontrarte afectivamente no es suficiente, hay un montón de otros beneficios que brinda la lectura:

Ayuda en la comunicación. A través de la expresión, comprensión de ideas y emociones, potencia su vocabulario. Los pequeños se sienten identificados con los personajes y las historias. En ellas encuentran sus propios sentimientos y les pueden poner nombre. Los adultos los ayudamos a ponerlos en palabras.

Potenciamos el desarrollo de la empatía. Les enseñan a interpretar no solo su mundo emocional, sino el de los demás, a ponerse en el lugar del otro. Esta habilidad social la van adquiriendo desde los primeros años, y es fundamental para establecer vínculos saludables durante toda su vida.

Fomentamos su curiosidad. Aprenden sobre el mundo que los rodea, se plantean nuevas preguntas, hipótesis, inquietudes, dudas. Habilitamos a que exploren, sientan y vivan nuevas experiencias.

Jorge Luis Borges decía, “Hay quienes no pueden imaginar un mundo sin pájaros, hay quienes no pueden imaginar un mundo sin agua, en lo que a mi refiere, soy incapaz de imaginar un mundo sin libros”.

La invitación está hecha. Menos dispositivos tecnológicos y más libros, historias y cuentos, tocando sus páginas. Tiempo compartido con intercambio de miradas y caricias en este mágico momento. Repitamos el mismo cuento una y otra vez, afianzando los sentimientos, brindando a los más pequeños tranquilidad y confianza.

Y colorin colorado … ¡este cuento se ha acabado!

Lic. Psic.Natalia Molina (@cunarius)

Deja un comentario